Guerra, UE y democracia

¡Qué difícil es hacer previsiones! Quizá ahora sea más complicado que en otras ocasiones de nuestra historia reciente. Cerca de cumplirse dos años de la llegada de la pandemia del coronavirus a nuestras vidas, después de mucho dolor, con una sociedad, que después de un larguísimo período de incertidumbre y vulnerabilidad, empezaba a ver la luz tan deseada al final del túnel, Rusia ha invadido Ucrania. ¡Una guerra en plena Europa en la década de los años 20 del siglo XXI! Y, todavía hoy, no acabamos de creérnoslo.

En el mundo hay en este momento muchas guerras. La incultura, la falta de estructuras de estado sólidas y democráticas en muchos países del mundo o las dictaduras que privilegian a una casta dominante, empobreciendo a la mayor parte de los habitantes de muchos países en vias de desarrollo, siguen generando injusticia, violación de los derechos humanos y…guerras. Conflictos armados, que lo son, porque los seres humanos todavía no nos hemos acostumbrado a resolver nuestras discrepancias de manera pacífica, respetando los puntos de vista del otro, cediendo y llegando a acuerdos.

Acabar con una dictadura, muchas veces, exige el levantamiento del pueblo y cuando el dictador de turno se siente amenazado, suele recurrir a la violencia. Lo vemos lejano y muy desplazado de nuestras preocupaciones en la Europa occidental democrática. Pero que en el mismo trozo del mundo que compartimos los europeos, desde Finisterre a los Urales, Ucrania incluida, haya una guerra nos ha descolocado completamente.

Debemos tener claro que el único responsable del conflicto es el dictador ruso que, con la aquiescencia de algunos líderes mundiales, campa a sus anchas, impidiendo la participación democrática de los ciudadanos y de los partidos políticos y por supuesto la libertad de prensa de manera vergonzosa. No es tampoco culpa de los rusos, muchos de ellos silenciados y amenazados por expresar sus ideas. Es momento de apoyar sin ambages la soberanía ucraniana, una democracia todavía sin consolidar y a la que esta agresión acercará mas a la UE. Sin olvidar a los rusos que a estas alturas del siglo no viven en democracia.

Es momento de mostrar la solidaridad y la capacidad democrática del único proyecto colectivo supranacional que existe en el mundo, la Unión Europea (UE). Y en esta ocasión los lideres europeos están demostrando que las iniciativas diplomáticas para enfrentar al dictador y su guerra, pueden surtir efecto. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen (@vonderleyen) y el vicepresidente y responsable de la incipiente política exterior europea, Josep Borrell (@JosepBorrellF) están dando un ejemplo de la buena política. Sus declaraciones, sus intervenciones y, principalmente, sus decisiones nos reconcilian con la política y los valores europeos, vinculados a políticos preparados y con la altura que sus responsabilidades requieren. Entre tanta mediocridad, merecen nuestro reconocimiento.
Y hoy, que la UE, a la que tanto cuestionamos por su excesiva burocracia, lentitud administrativa o lejanía a los problemas de los europeos, ha dado la cara y se ha plantado con decision en el tablero geopolítico global, tenemos que sentirnos orgullosos de pertenecer a este club. Entrar en la UE es sin duda, el hecho histórico mas importante en nuestro pais desde la aprobación de la Constitución del 78.

También los Estados Miembros están demostrando su compromiso y unión en una cuestión tan trascendente como esta. Incluso los que mas relaciones economicas y mayor dependencia energética tienen de Rusia han apoyado las sanciones planteadas a nivel europeo. También la solidaridad con los refugiados y con los ucranianos que han decidido quedarse allí o no han podido salir del país.

Y hay que ser realista. Una agresión de este calibre a un país soberano que se defiende frente a la invasión, requiere del apoyo militar que algunos países, España entre ellos, están facilitando con el envío de material ofensivo de manera excepcional. Somos también solidarios, de esta forma, con aquellos que están sufriendo. Nada tiene que ver esta guerra con algunas recientes en las que lamentablemente intervino España empujada por Estados Unidos, y que supusieron sonados fracasos como Irak y Afganistán. No obstante, hay que mover bien las piezas en el tablero, arrinconando a Rusia y facilitando la defensa de Ucrania, pero conteniendo una posible extensión en tiempo y territorio, de la guerra.

Y el momento histórico que vivimos debe hacernos reflexionar sobre lo que disfrutamos en España, una democracia imperfecta, sí, pero democracia, un poder ejecutivo controlado por el legislativo, elecciones libres y libertades individuales y colectivas. Y seguir viviendo en democracia en esta esquinita de Europa exige compromiso permanente con los valores democráticos, sin medias tintas, y sin matices y sin condescendencias, con contundencia, siendo intolerantes con aquellos que cuestionan el progreso y el futuro de un país europeo que hoy ejerce responsablemente su papel en la Europa que queremos en paz.

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