Apuntes sobre comercio agroalimentario en tiempos de COVID

Vivimos tiempos muy difíciles. En todos los sentidos. La complicada situación sanitaria y su impacto social en forma de dolor y frustración, ha derivado en una crisis económica mucho mayor a lo previsto, cuyo impacto en la macroeconomía y en la economía real, la de la gente normal en cualquier rincón del mundo, es muy superior a cualquier otro momento anterior, incluida la crisis de 1.929, la caída después de la Segunda Guerra Mundial o la bancarrota de 2008.

Uno de los indicadores más representativos de esta paralización de la economía es el descenso del comercio global para este año, que la Organización Mundial para el Comercio (OMC) preveía hace un par de semanas, entre un 13 y un 32% respecto a 2019 y, que, ahora cifra en una disminución del 9,2%, tras los esperanzadores datos de los meses de verano. Sin duda, los pronósticos son más difíciles que nunca.

Las incertidumbres derivadas de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), aún no resueltas, o las políticas erráticas de Trump en materia comercial, no han ayudado, precisamente.

Merece la pena desarrollar brevemente ambos temas.

En cuanto al Brexit, las negociaciones son muy complejas y, desde la perspectiva de la UE, pasan por evitar que el Reino Unido pueda, de facto, seguir en el mercado único, con ayudas diferentes a las de la PAC; y por evitar aranceles cruzados, es decir, por un acuerdo comercial ambicioso. Respecto a la primera de las cuestiones, se trata de mantener y reforzar el compromiso de que la UE es un mercado único con las mismas reglas. En cuanto a los aranceles, su eliminación en las relaciones comerciales, debería ser también del interés de los negociadores británicos. Aunque algunos analistas no lo consideran así. Por ejemplo, para el sector agroalimentario británico, el cordero es un producto estrella, que se destina en un alto porcentaje a la exportación y que, hasta ahora, para ser competitivo, ha necesitado de las ayudas de la PAC y del mercado libre. Sin ayudas europeas y con aranceles de entrada al mercado del continente, podría verse en peligro. Pero según Graham Gudgin, asesor económico del think tank Policy Exchange y defensor del Brexit, “no sería muy difícil aumentar las ayudas públicas del gobierno” británico y compensar los inconvenientes que, para este producto emblemático, y para el conjunto del sector, supondría un brexit sin acuerdo.

Es necesario recordar que el mercado británico supone una facturación de más de 4.000 millones de euros al año para el sector agroalimentario español, destacando su importancia para nuestros vinos o, por ejemplo, el queso manchego, para el que es el segundo mercado más importante, tras Estados Unidos.

Precisamente, en cuanto a Estados Unidos, aún hoy, con las elecciones presidenciales ya celebradas y con la esperanza de un cambio de política comercial en ese país, sigue la incertidumbre sobre los aranceles. La resolución de la OMC sobre el panel de los subsidios a Boing, autoriza a la UE a imponer aranceles a productos norteamericanos por un valor total de 4.000 millones de dólares. En este momento, con Biden como inminente próximo presidente de Estados Unidos y, en el contexto de la resolución de la OMC, el acuerdo debería estar más cerca.

Campos de arroz en Hellín, Albacete

A pesar de las dificultades, el sector agroalimentario sigue siendo el motor del comercio mundial en estos tiempos, particularmente para la Unión Europea, donde entre enero y junio de este año, las exportaciones alcanzaron los 90.200 millones de euros, un 2,7% más que en el mismo período del año anterior, con un superávit de 27.400 millones de euros, un 3% más que en los mismos meses de 2019. Es, sin duda, el sector económico donde hay más certidumbre, dentro de las dificultades del momento y de la característica volatilidad de precios.

En cuanto a España, los meses posteriores a la cuarentena han puesto de manifiesto la capacidad de resiliencia del comercio agroalimentario. También, en Castilla-La Mancha.

Así, con datos de agosto de 2020, el conjunto del sector en nuestro país, facturó en la exportación, 3.597 millones de euros, lo que supone una cifra casi idéntica a la de agosto de 2019. En cuanto a Castilla-La Mancha, la facturación de agosto ascendió a 227,3 millones de euros, una cifra también casi igual a la del mismo mes del año anterior.

Y en el acumulado de este año, ente enero y agosto, el sector en España facturó 33.888 millones de euros en la exportación (+ 5,5% respecto al mismo periodo de 2019), y Castilla-La Mancha, 1.694 millones de euros (+1,8%).

Sobre el total de las exportaciones de la economía castellanomanchega en agosto de este año, el agroalimentario representó el 39%, 19 puntos porcentuales más que a nivel nacional.

Por países, en lo que llevamos de año, hasta agosto, Francia representó el 15,2% de las exportaciones castellanomanchegas, Alemania el 12%, Portugal el 11,9%, e Italia el 10,6%. A distancia, pero con una tendencia creciente, China el 6,2% (incremento del 55,1% respecto a julio 2019), Reino Unido el 6,1%, y Estados Unidos el 4,4%. Los tres, con un excelente comportamiento este año, desmontando algunas predicciones poco optimistas anteriores a la crisis del coronavirus y, sobre todo, durante los meses más duros de la pandemia.

Todos estos datos ponen de manifiesto la vocación exportadora de la industria agroalimentaria española y castellanomanchega. Es necesario, y compatible, impulsar en el mercado nacional, canales cortos de comercialización que eliminen intermediarios en la cadena, la venta directa en las explotaciones, y el comercio de proximidad en su conjunto, mejorando la información a los consumidores sobre el origen de los productos, su territorio e, incluso, su historia, resaltando el papel de los agricultores y ganaderos que los han producido.

Pero no hay que olvidar que el sector tiene fuerza gracias a su objetivo de llegar a todos los consumidores, en España, y en todo el mundo. Para ello son imprescindibles los acuerdos comerciales y el impulso al comercio mundial a través de la OMC.

Y para conquistar a los consumidores del mundo, que buscan la calidad y la seguridad alimentaria que ofrece la industria agroalimentaria europea, hay que apostar por la marca España y por nuestra enseña más universal, la de la dieta mediterránea, la más saludable del mundo, declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO y que el próximo día 16 de noviembre celebra el décimo aniversario de su declaración. En día tan señalado, muchas felicidades a todos nuestros agricultores y ganaderos que la hacen realidad en nuestro país.

Y a seguir conquistando el mundo.

Comments
3 Responses to “Apuntes sobre comercio agroalimentario en tiempos de COVID”
  1. Francisco dice:

    Buenas noches Francisco!
    Quería realizarle un par de consultas:
    – En primer lugar preguntarle por la próxima convocatoria anunciada de planes de mejora con un línea separada para los que no llevamos incorporación adjunta. ¿en qué fecha saldrá publicada dicha línea separada y qué presupuesto tendrá?
    – En segundo lugar, con respecto a la agricultura ecológica, ¿en 2021 se abrirán nuevos compromisos para 5 años o habrá una nueva prórroga de los adquiridos en 2015-2019 como se ha hecho en este 2020?
    Un saludo y muchas gracias.

    • Hola, Francisco. En cuanto a la primera de las cuestiones que planteas, hemos decidido sacar las convocatorias de mejora separadas para que los profesionales puedan acceder a las ayudas, pues sabes que junto con jóvenes son nuestra prioridad. Será en los primeros meses de 2021, pero todavía no podemos concretar el crédito porque ahora mismo los presupuestos de la Unión Europea están definiéndose, lo que si te puedo decir es que vamos a poner a disposición de los profesionales una cantidad importante con el objetivo de que que podáis acceder mayoritariamente a los planes de mejora.
      En relación a la segunda cuestión, la idea es prorrogar los compromisos existentes en 2021.
      Gracias por seguir el blog. Un saludo

  2. pedernal dice:

    Buenos días, D. Francisco

    Leo con atención su artículo en el que estoy de acuerdo en la mayoría de las cosas que trata, pero especialmente en que el COVID-19 nos ha puesto ante en una crisis económica mucho mayor a lo previsto, que está impactando en la economía de manera extraordinaria. Si a eso unimos la incertidumbre del Brexit o la nueva posición de EE.UU. en materia comercial a la ya precaria situación del campo español, donde muchos de los productos agrarios tienen precios de venta de hace 30 años, nos encontramos ante una situación muy crítica para nuestros pueblos.

    Por eso, me alegra sobremanera cuando leo en La Tribuna de Ciudad Real la noticia sobre la reunión del director general de Desarrollo Rural y de la delegada provincial de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, con las comunidades de regantes y alcaldes de la Comarca de Campo de Montiel y su implicación personal y del Ejecutivo castellano-manchego con el proyecto del embalse del Castillo de Montizón y le animo a seguir trabajando en esta línea.
    Disculpe mi redundancia con este tema pero dependemos muy mucho de que esta obra se realice.

    https://www.latribunadeciudadreal.es/Noticia/Z982CC7F1-F1BB-409A-6F4BB9BAA999D0A2/202011/El-desarrollo-del-regadio-en-el-Campo-de-Montiel-a-estudio

    Un cordial saludo y muchas gracias

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