El Marco Financiero ante la última vuelta
Esta semana hemos asistido a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, lo que se denomina Consejo Europeo, para intentar empezar a cerrar el Marco Financiero Plurianual (MFP) para el período 2028-2034.
Con unos días de antelación, la presidencia irlandesa presentó el documento base de negociación, conocido en el argot comunitario, como “Negotiating Box”. El informe, elaborado partiendo de la propuesta presentada por la Comisión Europea en junio de 2025 y de la reformulación, nada exitosa, de la presidencia danesa en junio de este año, ha abierto, una vez más, la caja de los truenos. Tanto los Estados Miembros (EEMM) denominados “frugales”, los que quieren un presupuesto poco ambicioso, como los que se conocen como “amigos de la cohesión”, defensores, como su propio nombre indica, de las políticas de cohesión, pero también de la Política Agraria Común (PAC), se oponen a la propuesta negociadora de la presidencia irlandesa.
En primer lugar, y ciñéndonos a las cifras de gasto global presentadas, la propuesta supone un recorte muy relevante, del 8%, respecto a la propuesta de la Comisión. Así, se pasaría de un montante total para los siete años, de 1.763.065 millones de euros a 1.622.011 millones de euros, ambas cifras a precios de 2025. El tajo, de 141.000 millones de euros, haría que el MFP pasara de representar el 1,26% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE, a tan solo el 1,16%, porcentaje muy similar al del período 2021-2027.
Conviene recordar, además, que el nuevo MFP tendrá que hacer frente a la deuda asumida por la Comisión Europea para financiar los fondos Next Generation, para lo que son necesarios en este período, 2028-2034, 149.296 millones de euros -siempre a precios de 2025-, lo que dejaría el presupuesto disponible en unos escuálidos 1.472.715 millones de euros. Una posible solución, propuesta por España, sería retrasar la devolución de la deuda, lo que dejaría mayor margen presupuestario, pero no parece contar con apoyos suficientes.
El recorte planteado es muy desigual entre los cuatro bloques del MFP. Es muy significativo en las rúbricas 2 (Competitividad, prosperidad y seguridad), y 3 (Global Europe), con reducciones del 13% y del 17% respectivamente, sobre la propuesta de la Comisión.
En cambio, son más limitados en las rúbricas 1 (Cohesión, agricultura, medio rural, pesca y seguridad), donde se engloba la PAC, y 4 (Administración), con un recorte propuesto, respectivamente, del 3% y del 9%.
En la rubrica 4, el esfuerzo de ahorro es menor porque la maquinaria de las instituciones europeas debe seguir funcionando, pero sorprende el menor recorte en la rúbrica 1, que, parece, podría obedecer al objetivo de, al mismo tiempo que se hace un recorte importante en el presupuesto para contentar a los países menos entusiastas con el gasto, se limita el recorte en la PAC y en la política de cohesión partidas vitales para los grandes países del sur, España incluida.
En la primera rúbrica, la que incluye la PAC, la propuesta irlandesa reduce la cuantía de 942.142 millones de euros a 914.179 millones de euros, siempre a precios de 2025. En esta rúbrica, la partida más relevante es el sobre para el Fondo para la cohesión, agricultura, medio rural, pesca y seguridad, que dispondría, según la presidencia irlandesa, de 746.734 millones de euros (frente a 771.319 millones de euros en la propuesta de la Comisión). El recorte en este fondo es pequeño, y no afecta a dos partidas cruciales, la PAC y la política de cohesión, en un intento, por parte de la presidencia, como ya se ha mencionado, de atraerse el apoyo de los países del sur, España e Italia fundamentalmente, muy interesados en estas dos políticas.
Así, la PAC se quedaría con 261.013 millones de euros a precios de 2025, sin recortes respecto a la propuesta de la Comisión. En cambio, la red de seguridad para afrontar distorsiones de los mercados sí disminuiría considerablemente, pasando de 5.598 millones de euros a 3.919 millones de euros a precios de 2025.
A las cantidades mencionadas habría que sumarles la posibilidad de hacer uso de las dos opciones adicionales que, para la gestión de recursos en la PAC y para el medio rural, propone la Comisión, y que la “Negotiating Box” “blinda”:
- Al menos el 10% de los Planes de colaboración, descontando la PAC, la política pesquera y el fondo social para el clima, tendrá que dedicarse a las zonas rurales, lo que supondría unos 43.672,9 millones de euros en esta propuesta.
- Los Estados Miembros podrán disponer el 1 de enero de 2028 de hasta dos tercios de la cantidad propuesta para la revisión intermedia, para intervenciones en la PAC o medidas para zonas rurales. Serían unos 47.667,6 millones de euros.
De esta forma, los recursos disponibles para la PAC y el medio rural en toda Europa para 2028-2034, podrían sumar 356.272,5 millones de euros a precios de 2025, cantidad muy similar a la del período 2021-2027.
En el mejor de los casos, el acuerdo se cerraría en la cumbre de diciembre -y en el peor, ya iniciado 2027, y con el carrusel de elecciones en numerosos EEMM en marcha, con el riesgo de una presidencia francesa poco pro europea-, y no parece que con más fondos. Convendría blindar los recursos PAC mencionados. Y trabajar para hacer un buen uso de los mismos y orientar las ayudas al modelo de agricultura familiar.