Reflexiones sobre la reforma de la PAC

¡Qué mejor asunto del que hablar esta semana que de la reforma de la PAC! Las discusiones sobre los borradores de Reglamentos de la reforma, elaborados por la Comisión, que han tenido lugar esta semana en el Parlamento, contribuyen a legitimar, tanto a la PAC, como al propio Parlamento Europeo.

Esta primera experiencia del procedimiento de codecisión, puede decirse que ha sido un éxito, a pesar de la ardua tarea de desbroce de las miles de enmiendas que se han presentado, y analizado, en la Comisión de agricultura del Parlamento, de las cuales, más de 400 han llegado al Pleno, en el que se han discutido esta semana.

De esta forma, los representantes directos de los ciudadanos europeos han participado activamente en el proceso de decisión sobre una política verdaderamente europea, como es la PAC (que representó en 2011 un 44% del presupuesto comunitario).

Y entre los temas en los que más han incidido los parlamentarios (con resultados “variables”, según quien opine) , destacan las cuestiones medioambientales, impulsadas, sin duda, por la buena campaña de recogida de firmas para pedir al parlamento una PAC más “verde”, que ha llevado a cabo WWF (https://twitter.com/WWFespana/status/311776353055821824/photo/1).

Así, las cuestiones más relevantes que han adoptado los parlamentarios han sido, entre otras,  impedir la “doble financiación”, que podría derivarse del cumplimiento de compromisos medioambientales, la flexibilización de los requisitos para poder cobrar el pago vinculado al “greening”, la apuesta porque sólo los agricultores puedan beneficiarse de las ayudas, y el incremento de la transparencia sobre los beneficiarios de dichas ayudas.

Ahora, la pelota vuelve al tejado de los Ministros de Agricultura que, esta próxima semana tendrán casi que cerrar un acuerdo, con el objetivo de rematar las negociaciones con el Parlamento a primeros de abril. El cumplimiento de este calendario, permitiría aprobar formalmente la reforma de la PAC antes de que finalice la Presidencia irlandesa (aunque su aplicación completa no se produciría hasta el 1 de enero de 2015).

Por otra parte, coincidiendo con los debates en el Europarlamento, se celebró en Madrid el pasado día 13, una interesante jornada sobre “El Futuro de la PAC”, organizada por la Editorial Agrícola (http://www.editorialagricola.com/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=1527&te=13&idage=3478&vap=0).

La jornada contó con la participación del Director General de Producciones y Mercados del Ministerio de Agricultura, que expuso las principales cuestiones que preocupan en España: la superficie potencialmente elegible, la consideración de los cultivos leñosos en el “greening”,  las ayudas acopladas, las cuotas o derechos de producción, el poder negociador de los productores y el establecimiento de redes de seguridad para evitar la excesiva volatilidad de los precios.

Todas estas cuestiones son de difícil negociación, no sólo a nivel europeo, si no, también a nivel nacional (no olvidemos las cuestión del “reparto” de fondos). Y los responsables políticos tendrán que ser valientes e intentar no dejar las cosas como están, como pareció intuirse en alguna de las mesas redondas.

Personalmente, me quedo con la conclusión final de Tomás García Azcárate, de que la legitimidad social de la PAC vendrá dada, exclusivamente, por los bienes públicos que provea.

En esta dirección tienen que ir todos los esfuerzos.

Comments
4 Responses to “Reflexiones sobre la reforma de la PAC”
  1. ignacio dice:

    Gracias Paco. Pero mi pregunta es. se trata de bienes que el agricultor ya presta por su actividad o son exigencias nuevas o mas altas?
    Por lo que dices puedo entender que son bienes que el agricultor ya presta, bien “per se”, bien a traves de medidas obligatorias en la “condicionalidad” o bien a traves de medidas voluntarias y remunerado su “lucro cesante” en las agroambientales del 2 Pilar. Supongo que esto plantea el problema de la “doble financiacion” y la “baseline”
    Si son nuevas, ¿Hasta que punto estan justificadas o pueden poner en cuestion la competitividad y viabilidad de las explotaciones, de acuerdo con el mandato del Consejo Europeo?
    ¿Y quien determina la intensidad y necesidad de cada “bien publico”? Desgraciadamente las instituciones no han sido capaces de dar respuesta a temas delicados como OGM, o mas recientemente neonicotinoides, donde el rigorcientifico, bastante dudoso, por cierto, ha sido menoscabado por la componente emocional. ¿O van a ser los Estados Miembros? Esto es llevar a subsidiaridad demasiado lejos, y quebrantar un principio como la Unidad de mercado, en mi opinion.
    ¿O va a ser, una vez mas, Wageningen? Pues vaya.

    Si se trata de legitimidad.¿Hasta que punto puede la Comision inteponerse ante las petiviones de dos instituviones democraticamente legitimadas como son el PE y el Consejo?

    Un abrazo.

    • Muchas gracias, Ignacio, por tu interesante contribución. Entiendo tus argumentos. Al hablar de bienes públicos, no he querido entrar en detalle. Me refería a que la provisión de bienes públicos por parte de agricultores y ganaderos es la única forma que tenemos para legitimar la PAC. Y para mi, esos bienes públicos, van desde la producción de alimentos de calidad, innovadores, con la mayor seguridad alimentaria del mundo; al mantenimiento de la vida y la actividad económica en los pueblos, la conservación del medio ambiente, la biodiversidad, y el paisaje. Todo ello entra en los bienes públicos que proveen los agricultores y ganaderos.
      No obstante, comparto contigo, la dificultad de traducir esto en compensaciones a los agricultores (en aquellos casos en los que el mercado no paga por esos bienes). En cuestiones medioambientales, parece que el “greening” va a ser la línea de base para, a partir de ahí, poder adquirir compromisos más exigentes y poder optar a las ayudas agroambientales. Lo que, por otra parte, ya existía, con diferencias, hasta ahora, con la condicionalidad de la PAC. Para el resto de lo que he denominado bienes públicos, parece que la Comisión (y los Estados Miembros), se conforman con los pagos previstos en el primer y en el segundo pilar, sin concretar más.
      Creo que una buena forma de reflejarlo en las ayudas, podría ser en forma de un contrato, en el que, el agricultor, en función de sus características y las de su explotación, recibiera una ayuda distinta en función de los bienes públicos que facilitara a la sociedad. Pero esto, no está previsto a nivel comunitario, y los Estados Miembros, dudo que hayan pensado en implantarlo. Reconozco que es ambicioso (y seguro que difícil de gestionar), pero es el momento de poner en marcha la imaginación, y que la sociedad comprenda porqué es de justicia destinar un pequeño porcentaje de nuestros presupuestos a la agricultura.

  2. ignacio dice:

    Paco. ¿Podrias ser mas explicito respecto a lo que son bienes publicos, y como se determina su intensidad? Gracias

    • Hola Ignacio. Con bienes públicos me estoy refiriendo a todas aquellas cosas que la agricultura aporta a la sociedad, y que, en ocasiones, el mercado no paga. Se trata, por ejemplo, de la contribución a la conservación del medio ambiente y la biodiversidad, el desarrollo del medio rural, la preservación del paisaje, etc. Pero, también se trata de la producción con los mayores niveles de seguridad y calidad alimentaria, lo que se denomina, el modelo europeo de agricultura. Todo ello, podría englobarse dentro de los bienes públicos que provee la agricultura europea.

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