Mujeres rurales. FADEMUR, una historia de éxito
Es difícil olvidar que el 8 de marzo se celebra el día internacional de las mujeres. En España ese día sirve para celebrar, sí, pero, sobre todo, para reivindicar; seguir reivindicando, desde el feminismo, una sociedad más igualitaria. A lo largo de los últimos años, los avances en materia de igualdad son enormes. Y, sin embargo, cada día nos damos cuenta de que queda mucho por hacer.
Más aun, en el ámbito rural, donde las mujeres sufren lo que podríamos resumir como una doble discriminación; frente a los hombres, pero también frente a las mujeres del ámbito urbano.
Desde hace un par de décadas, se celebra en España el día de las mujeres rurales, el 15 de octubre. Es también un día de reivindicación de los derechos y de visivilización del papel de las mujeres rurales en nuestros pueblos. Su participación en la agricultura y la ganadería, pilares de la economía de la mayor parte del territorio rural, su labor como emprendedoras, en el liderazgo rural, en la vida diaria y en la toma de decisiones que afectan al conjunto de la sociedad rural, deben reconocerse y reivindicarse todos los días del año, pero más si cabe, en estas fechas.
Desde hace ya veinte años, lo viene haciendo la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de España (FADEMUR), que se ha convertido en el referente de la lucha por la mejora de la calidad de vida y de los derechos de las mujeres en el ámbito rural, denunciando la discriminación y la desigualdad que, lamentablemente, aun sufren muchas mujeres.
Ha llovido mucho desde aquel primer acto de celebración que congregó a mujeres de toda España, en Cáceres, para gritar “Igualdad y progreso para las mujeres rural” -este fue el lema de la celebración de aquel 15 de octubre, hace ahora 20 años-.
Desde entonces, se ha avanzado mucho. Las mujeres figuran ya en los “papeles”, como titulares de explotaciones (son ya el 32% del total, aumentando su porcentaje en las últimas encuestas y censos del INE), son el 37,5% de los beneficiarios de la PAC y hay ya 1.220 explotaciones de titularidad compartida en España, por mencionar algunas cifras representativas.
Por primera vez, además, en esta nueva PAC, se ha incorporado la perspectiva de género y, en España, las mujeres jóvenes que se incorporan al sector agrario reciben un 15% más de ayuda en el pago complementario del denominado primer pilar de esta política. Es una mejora importante, en el fondo, pero también es un símbolo de la importancia de la perspectiva de género en una política como la PAC que, hasta ahora, había permanecido ajena a esta reivindicación social.
Este martes, 8 de octubre, en el acto de celebración del día de las mujeres rurales que, este año, organiza FADEMUR en Avilés (Asturias), tendré la oportunidad de participar y de trasladar la experiencia de mi etapa como consejero en Castilla-La Mancha, donde, con el apoyo de la organización regional de FADEMUR y de las mujeres que compartían ideas y objetivos, en los puestos directivos y en el gabinete de la consejería, utilizamos la política -la buena, la que sirve para transformar el mundo y hacernos mejores como sociedad- para elaborar y aprobar una Ley del Estatuto de las Mujeres Rurales. La ley fue pionera en su momento y sigue siendo la única de estas características en nuestro país.
La Ley tiene dos objetivos muy claros: fomentar el reconocimiento profesional de las mujeres en el ámbito rural y aumentar la presencia de las mujeres en los órganos de decisión del medio rural. Así, las entidades representativas -organizaciones agrarias, cooperativas, redes y grupos de desarrollo rural, entre otros- deben contar al menos con un 40% de mujeres en sus órganos de decisión. En caso contrario dejarán de ser interlocutores de la administración y dejarán de recibir ayudas públicas. Hoy, todas estas organizaciones cumplen estrictamente con la ley, cuando antes de 2019, algunas de ellas no tenían ninguna mujer en los órganos de decisión.
Además, se estableció el compromiso de la administración regional de aumentar la puntuación y establecer más ayuda, para las solicitudes presentadas por mujeres , proyectos de titularidad compartida o empresas con una participación de mujeres superior al 25% -en el caso de cooperativas, las que tengan en sus órganos de decisión un porcentaje de mujeres igual o superior al de su presencia en la masa social de la empresa, o que dispongan de un plan de igualdad de oportunidades específico-, en todas las convocatorias. Esto ha impulsado la incorporación de mujeres al sector agrario (un 30% del total entre 2018 y 2023) o el aumento de las mujeres en los consejos rectores de las cooperativas (351 ya en 2023 en Castilla-La Mancha, la primera Comunidad Autónoma en presencia de mujeres), entre otras mejoras, consecuencia directa del Estatuto.
Son avances que conviene recordar cerca de este 15 de octubre. Sin duda, queda mucho camino por recorrer (aumentar las políticas de conciliación y el reparto de las tareas del hogar, la mejora del empleo femenino, un mayor apoyo al emprendimiento de las mujeres en el ámbito rural, la lucha contra la exclusión o la denuncia -y apoyo a las víctimas- de la violencia machista).
Y no hay que dejar de avanzar.
Quiero, en esta entrada, renovar un compromiso personal con las causas y los anhelos de las mujeres rurales, que tan bien defiende y representa FADEMUR. Tuve la oportunidad de ver, hace 20 años, el nacimiento de esta lucha y, hoy, 20 años después, las mejoras son más que evidentes y los avances que han logrado las mujeres rurales son importantísimos.
Pero no nos olvidemos, no hay que bajar la guardia y toca seguir luchando.
Feliz día para todas las mujeres rurales.