Continúa la revolución ecológica 

Este fin de semana, Ecovalia ha entregado sus premios Núñez de Prado en la almazara del mismo nombre, en Baena (Córdoba), que se han convertido ya en un referente en la agricultura ecológica en nuestro país. En esta ocasión, la junta directiva de la asociación ha decidido nombrarme socio de honor de la misma, lo que, para mí, después de un camino de cooperación profesional que, de alguna manera, hemos recorrido juntos, supone una gran satisfacción. Aprovecho el momento para estudiar datos y reflexionar sobre la producción ecológica.

El trabajo que, desde hace décadas, viene realizando Ecovalia ha sido fundamental para el impulso que ha tenido la producción ecológica en España en los últimos años.

Según el informe anual de la asociación de 2025, ya hay en España 3,16 millones de hectáreas en producción ecológica (datos de 2023), lo que representa el 13% de la superficie agrícola útil de nuestro país, y un 17% de toda la superficie ecológica de Europa. El incremento de los últimos años es sostenido, habiendo aumentado la superficie en ecológico en un 27% en los últimos cinco años.

Este incremento se ha producido, en gran medida, gracias al impulso de la medida agroambiental de apoyo a la agricultura ecológica, incluida en los diferentes Programas de Desarrollo Rural de las Comunidades Autónomas (CCAA), hasta 2023, y, a partir de entonces, en las intervenciones autonómicas del segundo pilar de la Política Agraria Común (PAC), del Plan Estratégico de esta política (PEPAC) en España, para 2023-2027. Así, el apoyo a la producción ecológica a través del FEADER es una de las líneas de desarrollo rural más importantes en la mayoría de las estrategias al respecto de las diferentes Comunidades Autónomas.

La distribución territorial no es homogénea, con CCAA como Andalucía (1,5 millones de hectáreas, el 50% del total a nivel nacional), Castilla-La Mancha (522.000 hectáreas, el 17,4% del total) y Cataluña (253.000 hectáreas, el 8,5%), con datos de superficie muy relevantes, tras un par de décadas de ayudas publicas a la producción ecológica en la mayor parte de los sectores.

Por lo que respecta a las producciones, destacan los leñosos, cuya entrada en ecológico suele extenderse en el tiempo, al tratarse de cultivos que se mantienen en el terreno durante grandes períodos de tiempo, y en los que la adaptación a la producción ecológica de variedades autóctonas y adaptadas a la climatología de las diferentes zonas, hace más sencillo el cumplimiento de los requisitos para poder comercializar el producto final como ecológico.

El primer sector es el de los frutos secos, destacando el almendro y, cada vez más, el pistacho, con 310.000 hectáreas, lo que supone el 30% de toda la superficie de frutos secos en España.  En segundo lugar, el olivar, con 293.000 hectáreas, el 11% del total a nivel nacional. Destaca también el viñedo, con 166.000 hectáreas, el 18% de toda la superficie de viñedo en España.

Son cifras espectaculares, que ponen de manifiesto la creciente relevancia de la producción ecológica.

Pero algunos nubarrones surgen en el horizonte.

El primero de ellos es que la PAC actual, para 2023-2027, no consideró la producción ecológica como un eco-esquema -compromisos voluntarios por los que los agricultores y ganaderos reciben ayudas del primer pilar de la PAC-. Y esto supuso, desde mi punto de vista, una mala decisión. No hay actuación agraria más comprometida con el medio ambiente -y para la que es más fácil comprobar el cumplimiento de los requisitos, al obtener un sello de una certificadora independiente, que garantiza el cumplimiento de los requisitos del reglamento de producción ecológica- que la agricultura y la ganadería ecológica.

Su inclusión como eco-esquema habría supuesto unificar criterios en toda España, garantizar las ayudas en todo el territorio y para todos los sectores, y con fondos suficientes, aumentar la superficie de ecológico en España.

Nada se puede hacer ya a este respecto, pero ahora toca estar pendiente de la propuesta de la Comisión Europea sobre la nueva PAC, para 2028-2034. En la propuesta, la agricultura ecológica se incluye en las acciones agroambientales y climáticas, y podría financiarse con fondos europeos, dentro de la cantidad mínima asignada a la PAC (300.000 millones de euros para toda la UE, de los cuales, 27.000 millones de euros para España) en el nuevo Fondo de asociaciones nacionales y regionales, dotado con 0,865 billones de euros, y en el que se incluye la PAC, las políticas regionales y de cohesión, la política pesquera y la política interior de la UE.

La propuesta establece, para estas actuaciones ambientales en la PAC, una cofinanciación mínima nacional del 30%, lo que, en algunas regiones, podría suponer un incremento de gasto respecto a la situación actual. Además, en esta propuesta son más las medidas que requerirán cofinanciación, lo que, unido a la reducción de fondos, hará mayor la competencia para acceder a recursos suficientes para apoyar la agricultura y la ganadería ecológicas.

Es muy importante blindar en España el apoyo a este modelo de producción, y hacerlo prioritario -como la acción agroambiental más importante- en el apartado agrario del nuevo plan de asociación nacional y regional, que habrá que elaborar en España.

Finalmente, los datos de consumo ecológico en nuestro país siguen siendo muy bajos, y su orden de magnitud nada tiene que ver con los de la producción. Así, en España el consumo de productos ecológicos supone una facturación de 3.143 millones de euros anuales -datos de 2024-, el noveno mercado mundial en valor. En términos relativos, el gasto en productos ecológicos es de 66 euros por persona y año -con un ligerísimo aumento del 2,8% respecto a 2023-, una cifra minúscula, y a años luz de Suiza, que, con un gasto de 468 euros por persona y año, lidera la tabla, y de otros países de nuestro entorno.

El aumento de la inflación y las dificultades de los últimos años para hacer frente a la cesta de la compra, no ayudan para que se incremente este consumo. Un dato que puede ayudar a que se aumente, es el de que, en los últimos años, se ha reducido el diferencial de precios entre el ecológico y el convencional -para lo que son esenciales las ayudas públicas antes mencionadas-, siendo el precio medio de los productos ecológicos en España, de 4,37 euros/kg o litro, y el de los productos no ecológicos, de 3,13 euros/kg o litro.

En definitiva, blindar y aumentar las ayudas de la PAC y promocionar el consumo, suponen dos líneas de trabajo fundamentales para el presente y el futuro cercano. El objetivo debe ser que continúe la revolución del ecológico, de la que podemos sentirnos muy orgullosos.

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